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Loizu-Aintzioa


Bosques de roble pubescente, y laderas de la sierra de hayedos. Los robledales tienen zonas arbustivas de otabera, boj, rosal, aliaga y otabera. Se asciende a contracorriente del regato Limozpe, habiendo en el pequeño circo varios manantiales. En las laderas superiores, dirigiéndose hacia Urdíroz, los bosques se sustituyen por hayas. 

En el acceso en la carretera, está el LIC del río Erro, una ribera de alisos.

En el lado izquierdo del camino, ascendiendo, un frente de glacis desnuda la montaña, abriendo una zona de campeo a los mamíferos y rapaces. El lado derecho subiendo corresponde a un suelo geológico Maastrichtiense (66-77 m.a.) del Cretácico, con limolitas (rocas sedimentarias formadas por limos, entre la arenisca y la arcilla), en las que pueden encontrarse fósiles de bivalvos. Zona de flysch.

Desde Loizu parte un sendero que permite acceder al alto de la cornisa y continuar hasta Aintzioa, o asomarse a la cornisa que da al roquedo de Urdíroz (Larrogáin y peña de Urdíroz). 

Haya


Reino Plantae, División Magnoliophyta, Clase Magnoliopsida, Orden Fagales, Familia Fagaceae, Género Fagus


Haya, Fagus sylvatica (L.), llamada por los romanos fagus, para los griegos phegos, roble de bellotas comestibles. Arbol que alcanzará entre 25-40 m. Un árbol longevo, caducifolio al que se le calculan edades en pies viejos de 250-300 años. Es uno de los árboles que más claramente muestra cuán diferente puede ser su crecimiento cuando está empaquetado entre muchos más individuos en un bosque, frente a los pies que han sobrevivido a otros pies, quedando aclarados a veces con otras especies (quizás robles): la primera foto muestra como adoptan una forma cilíndrica, recta, manteniendo el dosel de hojas en altura, sin apenas ramas a nuestra altura; la segunda foto pertenece a un ejemplar ya viejo, que además creció entre rocas que posteriormente han caído disgregadas dejando el espacio al árbol. La cuarta foto de un ejemplar anciano en un barranco, muestra un individuo que ha copado el espacio en altura, agarrado a un terreno de coluviones, mientras a su alrededor otros restos de hayas jóvenes muestran que no mantuvieron el tipo suficientemente.

Es un espectáculo ver la disposición horizontal de las hojas, especialmente las que están bajo la copa y necesitan captar la luz que les correspondería no por derecho sino por el cilindro de luz que les llegue.

El haya, una vez desarrolladas sus hojas y con suficiente porte, no permita crecer a ninguna otra planta: apenas algunas lo logran, aquellos que soportan o incluso están adaptados a la umbría como el acebo, o el tejo. De ahí que cuando entramos a estos bosques, podamos notar cómo la vista se asemeja miremos a donde miremos, entre los troncos grises y lisos. En los bordes de estos bosques, pueden encontrarse roble albar o roble carballo que muestran que apenas logran crecer o lo hacen casi enfermizos, dominados por las hayas. Todo resto de las hayas ue hay en el suelo frena cualquier intento de germinción de otras plantas (efecto alelopático).

Los bosques que forman en laderas o fondos de valle, siendo  hermanos lejanos, están en Grecia, en Italia, en Finlandia, en Suecia, en Bélgica, en Alemania... y en España. Los suelos deben ser fértiles y frescos, y aunque prefieren los calizos, se adaptan de hecho a suelos silíceos. Eso sí, su tasa de transpiración es alta (al igual que la altura que alcanzan, con un enorme gasto energético), lo cual los sitúa en zonas con abundante humedad y lluvias. En las altitudes inferiores, podrá intercalarse con robles, pinos, y conforme subimos en altura (logra vivir a los 2000 m) deja paso a los abetos.

Es otro de los alimentadores de cerdos (los hayucos tiene un valor proteico muy alto). Los castellanos tienen un refrán que indica los tres grandes alimentos recolectados del bosque (quizá desde época romana): "estratifica con maña, hayuco, bellota y castaña". Esto sustituye en todo caso la falta de pastos en los hayedos, cubiertos permanentemente por la hojarasca, musgos, cortezas, tocones, ramas rotas, pedreras, y las notables pendientes que suelen cubrir, donde otros no lo lograrían de igual modo.

El espectáculo del color otoñal, y el desnudo con los vientos del otoño-invierno, son completamente inolvidables. 
bosque de abeto blanco o común (Abies alba) y hayas en el Pirineo


Los bosques de hayas fueron diezmados con las glaciaciones ocurridas 9000 años atrás. Sin embargo han prosperado nuevamente: se les calcula una velocidad de extensión de su territorio hasta hoy de aproximadamente 4 km anuales.


En piso montano, 1100 m, la humedad y nieblas que traen los vientos del cantábrico mantienen el nivel de humedad alto en los hayedos, siendo los troncos tapizados de musgo, hongos y líquenes, especialmente en los pies más viejos, al igual que el suelo que permanece todo el año cubierto de un manto de hojarasca que varía entre los 2 y los 8 cm de espesor (collado de Lindux).

 

Hayas en las proximidades de Donamaría, padres de otras hayas ya por su tamaño, sin competencia en un terreno dominado por las hayas.

Fotos correspondientes al hayedo en la Selva de Irati, donde forma una extensión boscosa considerada una de las más grandes de Europa, y bosque primigenio.

fruto verde en el verano

en el otoño e invierno se abren los hayucos saliendo hasta tres semillas

 

Reserva Natural de Basaula

Barranco en las estimaciones al sur de la sierra de Lóquiz. Las aguas procedentes del karst están recogidas en la instalación del nacedero Del Río Itxako. Entrega las aguas al río Urederra, siguiendo el curso de la carretera.

Digo yo que quien se acerca una sóla vez, no ve nada. Este es uno de los lugares en los que ocurre esto: la segunda y la tercera vez que acudimos a un lugar, comenzamos a entender que en él hay varias "zonas de vida" diferente (que llamamos hábitats).

Solo empezando por la cueva, tenemos una muestra directa de uno de los elementos de las formaciones del karst, aún estando el agua desviada al nacedero actualmente. Esta cueva tiene sus réplicas en otros sitios en los que el agua no es controlada y sale libremente. Las oquedades o cuevas menores, están localizables en diferentes puntos del barranco. Sobre ella, los roquedos son una zona para plantas rupícolas, y también para aquellos robles que sostienen y se agarran a la roca caliza en equilibrio.

El barranco, presenta dos especies que dominan una altitud cada una: el roble (abajo) y el haya (arriba), entre zonas y pedregales y canchales que han llegado desde el desprendimiento de los roquedos: la huella clara de la erosión que sufren éstos. En las lomas superiores del barranco, zonas claras disponen de matorral y pasto en claros, donde es más fácil observar al amanecer o atardecer algún cazador de cuatro patas haciendo recorrido de campeo.

 


entrada a la cueva de Basaula, cerrada al público




enebro (Junniperus comunis)


Especies que encontraremos:

boj (Buxus sempervirens)

guillomo (Amelanchier ovalis)

madreselva (Lonicera etrusca, L. implexa

rosal (Rosa micrantha)

gayuba o uva de oso (Arctostaphylos uva-ursi)

o Helictotrichon cantabricum 

enebro (Juniperus communis) con una sola banda blanca en las hojas