Loizu-Aintzioa


Bosques de roble pubescente, y laderas de la sierra de hayedos. Los robledales tienen zonas arbustivas de otabera, boj, rosal, aliaga y otabera. Se asciende a contracorriente del regato Limozpe, habiendo en el pequeño circo varios manantiales. En las laderas superiores, dirigiéndose hacia Urdíroz, los bosques se sustituyen por hayas. 

En el acceso en la carretera, está el LIC del río Erro, una ribera de alisos.

En el lado izquierdo del camino, ascendiendo, un frente de glacis desnuda la montaña, abriendo una zona de campeo a los mamíferos y rapaces. El lado derecho subiendo corresponde a un suelo geológico Maastrichtiense (66-77 m.a.) del Cretácico, con limolitas (rocas sedimentarias formadas por limos, entre la arenisca y la arcilla), en las que pueden encontrarse fósiles de bivalvos. Zona de flysch.

Desde Loizu parte un sendero que permite acceder al alto de la cornisa y continuar hasta Aintzioa, o asomarse a la cornisa que da al roquedo de Urdíroz (Larrogáin y peña de Urdíroz). 

Roble pubescente




Roble pubescente, peloso (Quercus pubescens Willd, ant. Quercus humilis). También roble albar o roble enano.

Uno de los robles catalogado como vulnerable, por pérdida de extensión y hábitat.

De hasta 15 m, caducifolio, de hojas marcescentes, muy lobuladas, yemas y hojas nuevas cubiertas de pelo denso. El tomento de pelo lo mantienen en el envés las hojas adultas. La bellota de un color marrón claro, tiene un pecíolo de 1 cm. Es identificable permaneciendo las hojas secas marrones-grisáceas en el árbol durante el invierno.

Vive en climas más secos que otros robles, suelos calizos poco desarrollados. 

Las laderas que pueden sufrir erosión, o caídas rocosas, son sustrato para este roble que mantiene el terreno. 

Tiende a hibridarse con otros robles, visible en zonas de contacto. El híbrido con el quejigo es Quercus cerrioides, en valles prepirenaicos.

Acompañantes son el boj, madreselva (Lonicera etrusca), la lantana (Viburnum lantana), cornejo (Cornus sanguinea), hiedra (Hedera helix), majuelo (Crataegus laevigata).




otabera




Otabera, Genista hispanica subsp. occidentalis

Típica de matorral de degradación de robledales o hayedos. El aspecto almohadillado que proporciona a las zonas que cubre es característico de las zonas de matorral de otabera. Espinoso, con profusa ramificación, de hojas simples y alternas, lanceoladas. Flores papilionáceas amarillo intenso.



Haya


Reino Plantae, División Magnoliophyta, Clase Magnoliopsida, Orden Fagales, Familia Fagaceae, Género Fagus


Haya, Fagus sylvatica (L.), llamada por los romanos fagus, para los griegos phegos, roble de bellotas comestibles. Arbol que alcanzará entre 25-40 m. Un árbol longevo, caducifolio al que se le calculan edades en pies viejos de 250-300 años. Es uno de los árboles que más claramente muestra cuán diferente puede ser su crecimiento cuando está empaquetado entre muchos más individuos en un bosque, frente a los pies que han sobrevivido a otros pies, quedando aclarados a veces con otras especies (quizás robles): la primera foto muestra como adoptan una forma cilíndrica, recta, manteniendo el dosel de hojas en altura, sin apenas ramas a nuestra altura; la segunda foto pertenece a un ejemplar ya viejo, que además creció entre rocas que posteriormente han caído disgregadas dejando el espacio al árbol. La cuarta foto de un ejemplar anciano en un barranco, muestra un individuo que ha copado el espacio en altura, agarrado a un terreno de coluviones, mientras a su alrededor otros restos de hayas jóvenes muestran que no mantuvieron el tipo suficientemente.

Es un espectáculo ver la disposición horizontal de las hojas, especialmente las que están bajo la copa y necesitan captar la luz que les correspondería no por derecho sino por el cilindro de luz que les llegue.

El haya, una vez desarrolladas sus hojas y con suficiente porte, no permita crecer a ninguna otra planta: apenas algunas lo logran, aquellos que soportan o incluso están adaptados a la umbría como el acebo, o el tejo. De ahí que cuando entramos a estos bosques, podamos notar cómo la vista se asemeja miremos a donde miremos, entre los troncos grises y lisos. En los bordes de estos bosques, pueden encontrarse roble albar o roble carballo que muestran que apenas logran crecer o lo hacen casi enfermizos, dominados por las hayas. Todo resto de las hayas ue hay en el suelo frena cualquier intento de germinción de otras plantas (efecto alelopático).

Los bosques que forman en laderas o fondos de valle, siendo  hermanos lejanos, están en Grecia, en Italia, en Finlandia, en Suecia, en Bélgica, en Alemania... y en España. Los suelos deben ser fértiles y frescos, y aunque prefieren los calizos, se adaptan de hecho a suelos silíceos. Eso sí, su tasa de transpiración es alta (al igual que la altura que alcanzan, con un enorme gasto energético), lo cual los sitúa en zonas con abundante humedad y lluvias. En las altitudes inferiores, podrá intercalarse con robles, pinos, y conforme subimos en altura (logra vivir a los 2000 m) deja paso a los abetos.

Es otro de los alimentadores de cerdos (los hayucos tiene un valor proteico muy alto). Los castellanos tienen un refrán que indica los tres grandes alimentos recolectados del bosque (quizá desde época romana): "estratifica con maña, hayuco, bellota y castaña". Esto sustituye en todo caso la falta de pastos en los hayedos, cubiertos permanentemente por la hojarasca, musgos, cortezas, tocones, ramas rotas, pedreras, y las notables pendientes que suelen cubrir, donde otros no lo lograrían de igual modo.

El espectáculo del color otoñal, y el desnudo con los vientos del otoño-invierno, son completamente inolvidables. 
bosque de abeto blanco o común (Abies alba) y hayas en el Pirineo


Los bosques de hayas fueron diezmados con las glaciaciones ocurridas 9000 años atrás. Sin embargo han prosperado nuevamente: se les calcula una velocidad de extensión de su territorio hasta hoy de aproximadamente 4 km anuales.


En piso montano, 1100 m, la humedad y nieblas que traen los vientos del cantábrico mantienen el nivel de humedad alto en los hayedos, siendo los troncos tapizados de musgo, hongos y líquenes, especialmente en los pies más viejos, al igual que el suelo que permanece todo el año cubierto de un manto de hojarasca que varía entre los 2 y los 8 cm de espesor (collado de Lindux).

 

Hayas en las proximidades de Donamaría, padres de otras hayas ya por su tamaño, sin competencia en un terreno dominado por las hayas.

Fotos correspondientes al hayedo en la Selva de Irati, donde forma una extensión boscosa considerada una de las más grandes de Europa, y bosque primigenio.

fruto verde en el verano

en el otoño e invierno se abren los hayucos saliendo hasta tres semillas

 

Oskia

Encinar de Oskia, y bosquetes aledaños al curso del río Arakil, tras pasar el estrechamiento entre el Txurregui y el Bizkai.

Un recorrido corto entra al bosquete de la margen izquierda del río; el otro recorrido continúa hasta la finca de equinos de Oskia, que linda con el río y en el cortado.

 ¿Porqué un encinar? Porque en él podemos gozarla como leones atendiendo a dos épocas especialmente. El invierno será el momento en el que, estando el bosque a savia parada (salvo las encinas), los musgos, líquenes y hongos están retomando toda su fuerza, se tersan, se expanden, aceleran la descomposición de la materia orgánica muerta, incluso de las maderas más duras. El verano, tras los preparativos de la primavera, podremos ver aves forestales, artrópodos, mamíferos medianos y alguno mayor, aves de ribera, que tienen tanto el refugio del bosque de cubierta cerrada, el sotobosque arbustivo denso, la hojarasca que permanece, las lianas y matorral bajo, y la ribera del río tan próximo.

El invierno permite reconocer algunos sitios en los que las madrigueras o nidos pueden volver a ser utilizados, o los caminos de campeo que siguen los animales. Además, los pequeños claros o cultivos, serán zonas de caza para algunas especies. La arista del Txurreui que llega al río, es un buen sitio para contemplar algunas aves de roquedo.

También es cierto que no hay dos bosques iguales: el paseo por l interior, por los senderos, le da a entender a uno las difernecias entre árboles jóvenes, retoños, abuelos, heridos, enfermos, ya caídos, o algunos que entran en disputa con algún pino cercano.

El recorrido por la margen derecha tiene varios manantiales que descargan abundante caudal en invierno, algunas de las oquedades de ellos de fácil acceso. 

El recorrido mayor se bifurca en un punto (a la izquierda sigue la senda del GR, a la derecha a la finca de equinos). Las laderas y los bosques que descienden al río son de encina y carrasca. Al final del recorrido, la finca acaba en una zona de descanso y campeo para los caballos, con arbustos de Rusco muy fuertes y abundantes, bajo encinas. 

La ribera es utilizada por los cormoranes que pescan ya desde Erroz, y martines pescadores.